¿Cómo nació Invisibles?
Mientras realizaba las últimas correcciones de Bendito el fruto de tu vientre, un ensayo académico sobre duelo gestacional y perinatal, sentí una necesidad de seguir escribiendo.
Me tomó como de sorpresa, casi sin darme cuenta, ya estaba escribiendo este tercer libro.
Primero «Acunando la Luna, despertando al sol», después llegó «Bendito el fruto de tu vientre» y ahora se está gestando «Invisibles».
Pero ya no quería escribir desde el lugar de la docencia, de la investigadora o de la psicóloga.
Quería escribirte a vos.
A vos que quizás llegaste hasta estas páginas porque la vida se detuvo de golpe.
A vos que tantas veces sentiste que nadie podía comprender lo que estabas viviendo.
Y también a todas las mujeres invisibles de nuestra historia y de nuestro presente.
Así nació Invisibles.
Elegí ese nombre porque la invisibilidad no comienza con la muerte de un hijo.
Muchas veces comienza mucho antes.
Es esa sensación de desaparecer.
De sentir que nadie nos ve, nos mira
Que nadie alcanza a comprender lo que estamos viviendo.
Que el mundo continúa mientras una parte nuestra queda detenida para siempre.
A veces llega un momento en que ni siquiera te podes ver a vos misma.
Y esa forma de inexistencia duele tanto que, muchas veces, ni siquiera encuentra palabras.
Este libro nació para poner palabras allí donde durante demasiado tiempo hubo silencio.
Para hacer visible aquello que parecía no tener lugar.
Con los años comprendí que, muchas veces, el mayor regalo que podemos ofrecer a otra persona
Es nuestra presencia.
Ser testigos de su existencia.
De su historia.
De su dolor.
De su amor.
Hoy eso es lo que deseo ofrecerte.
Ser testigo de tu existencia.
De la mía.
De la nuestra.
Y de la existencia de nuestros hijos.
Porque una vida no deja de existir por haber sido breve.
Y un amor no desaparece porque haya llegado la muerte.
Este libro no pretende enseñarte cómo hacer un duelo.
Nadie puede decirte cómo atravesar un camino tan profundamente personal.
Mi deseo es mucho más sencillo.
Caminar un tramo con vos.
Quedarme a tu lado.
Conocernos despacio.
Reconocernos.
Aunque sigamos sintiéndonos invisibles.
Con la respiración entrecortada.
Con los ojos llenos de lágrimas.
Con palabras que acarician en lugar de explicar.
Con esas palabras que quizás nunca escuchaste.
O que necesitabas volver a escuchar.
Palabras que, ojalá, lleguen justamente en el momento en que más las necesitas.
Igual que sientas que sigo junto a vos…
Habrá días en los que vuelvas a sentirte invisible.
Habrá otros en los que seas vos misma quien se esconda del mundo porque el dolor resulte demasiado grande.
Cuando eso ocurra, deseo que este libro pueda recordarte algo muy sencillo.
Vos existís.
Tu maternidad existe.
Tu hijo existe.
Y tu historia merece ser contada.
Invisibles llega cuando una mujer siente que se ha convertido en la más invisible del mundo.
No para decirle que deje de doler.
Sino para ayudarla, poco a poco, a volver a mirarte.
A volver a encontrarte.
A descubrir que todavía hay un lugar donde volver a vos.
Quisiera que, mientras leas estas páginas, pudieras escuchar una voz muy serena que, de vez en cuando, se acerque y te susurre:
«No estás sola.«
«Hay otras madres caminando este mismo camino.»
«Tu hijo sigue teniendo un lugar.»
«Y vos también.»
Con amor
María Andrea García Medina
*Aclaración, todavía no está a la venta, estamos terminando el diseño y maquetado. El diseño de tapa todavía no lo tenemos, esta imagen es provisoria, es simplemente para acompañar el texto.