El valor, el poder y los efectos de la palabra.

El duelo gestacional perinatal es de los duelos más invisibles que las mujeres viven en silencio en la más absoluta soledad…

El valor de los relatos El valor de la palabra

La pregunta es acerca del espacio que damos en esta sociedad, en esta cultura a las experiencias emocionalmente más difíciles, también a la muerte cuando adviene al inicio de la vida.

No dudamos que las palabras dichas sean con las mejores intenciones, pero deseo revisar con ustedes el valor de las palabras y los efectos que producen…

Esas primeras palabras dichas por el personal sanitario quedan impresas en la persona gestante, en la mujer y su acompañante, como una impronta que los acompañará por el resto de sus vidas, luego vuelven como flashbacks, pensamientos intrusivos, que volverán una y otra vez en un diálogo interno torturante, que los dejarán atascados en la primera espiral del duelo.

El duelo no resuelto es como un ácido corrosivo que va quemando por dentro y va tomando las distintas áreas de la vida de la mujer, y que junto con otras variables de estrés se transforman en factores de riesgo para la salud integral de la mujer y todo su grupo familiar.

Todos atravesamos en algún momento de la vida un dolor emocional, estremecedor, aquel dolor en el cual la vida verdaderamente se detiene…

Por cualquier situación vital, ya sea un por un diagnóstico médico, por una situación límite, por distintos eventos de la vida que nos atraviesan a todos…

No le digas a una persona que sufre que va a estar bien en el futuro, el futuro es una dimensión a la cual no tiene acceso. Porque para esa persona el tiempo se detuvo. Esa persona necesita estar en el aquí y ahora, su presente es su dolor y necesita permanecer donde está, para ella su presente en su dolor es la única realidad que EXISTE.

ESAS PALABRAS QUE ESCUCHEN EN ESE MOMENTO, se imprimen en su inconsciente, dejan una impronta de por vida, luego se transforman en flashbacks, o pensamientos intrusivos, que las torturan de por vida, que suman más trauma y dolor a todo lo vivido.

PROBABLEMENTE NECESITE SOLO SER RECONOCIDA QUE SU DOLOR SEA VISTO Y SEA RECONOCIDO.

Que tiene derecho a sentir lo que siente. El derecho inalienable a sentir lo que siente…

No compares ni minimices su pérdida. Cada pérdida merece ser reconocida tal cual es, y no es ni menor ni mayor que ninguna otra, una pérdida temprana no es menos dolorosa que una pérdida de una gestación avanzada.

No hay nada que en ese momento le puedas ofrecer como consuelo, no hay nada que le puedas ofrecer como positivo, y no le busques nada positivo a su situación, no intentes extraer un aprendizaje de la experiencia, en ese momento no lo puede hacer, no la agobies con tus palabras, ni le des ejemplos de tu vida personal, ni de la vida de otros.

Me suelo hacer esta pregunta acerca de la dimensión del dolor humano, ¿dónde toca, ¿qué toca, ¿cómo nos atraviesa el dolor humano, no solo el propio sino el de los demás…?

¿Qué sucede cuando incomoda el dolor del otro, sus lágrimas, su desesperación…?

Probablemente estés desconectado de tu impotencia, de tu propia vulnerabilidad…

Empiezo por los no, lo que no debemos decir…

No le digas todo lo que debería hacer para estar mejor, ya lo sabe…

No le digas que no llore que sea fuerte…

Además de una presión, probablemente su fortaleza resida en que puede llorar, y su fuerza sea la que le permita quebrarse…

No le digas

LA NATURALEZA ES SABIA

PORQUE NO TENÍA QUE SER

TODO ES PERFECTO

NO ERA PARA ESTE MOMENTO

ESTABAS CON UN ESTRÉS MUY GRANDE

TRABAJAS DEMASIADO

TODO SUCEDE POR UN MOTIVO

EL PLAN DE DIOS TIENE UN PROPÓSITO MAYOR

QUE EL CIELO NECESITABA UN ANGEL

QUE TU HIJO NACIO AL CIELO

QUE ES JOVEN QUE TIENE TODA LA VIDA POR DELANTE

QUE VA A TENER OTROS HIJOS

Necesitamos siempre una explicación para que todo tenga un sentido, tenga una causa, que nos de seguridad y nos de cierta ilusión de que el mundo es un lugar previsible y que todo pasa por algo.

Nos sentimos demasiado vulnerables cuando sucede algo que no podemos darle una explicación.

Preferimos nutrirnos de frases hechas para no tener que afrontar la incertidumbre del Destino.

De ahí frases tipo…

“NECESITABAS ESA EXPERIENCIA PARA CRECER”

TODO FINALMENTE ES PARA BIEN…

EL UNIVERSO, LA VIDA, EL DESTINO…

No te puede escuchar, no necesita frases hechas. No puede contenerte en tu propia angustia por imposibilidad de no saber qué decir …

No decimos que estas frases no contengan una cierta dosis de sabiduría, y de buenas intenciones, pero no es en este momento lo que la persona necesita.

Estas frases tan aparentemente bien intencionadas esconden las ideas que popularmente o socialmente compartidas del duelo, del dolor, de la muerte, de la tristeza.

Pareciera que hay una exigencia implícita latente en todos los que rodeamos a la persona que sufre, y es que deberíamos ayudarla o sacarla del dolor y así nos invitan a distraernos, a no preocuparnos, a no detenernos en lo ocurrido, en avanzar…

Nos suelen decir

YA ES SUFICIENTE, TE VA A HACER MAL… NO PUEDO VERTE ASÍ, TE VA A HACER DAÑO… “YA TODO VA A ESTAR BIEN” “TENES TODA LA VIDA POR DELANTE”

Un mundo que no tolera el dolor, que solo pondera las emociones positivas. Un mundo orientado a la productividad, a los resultados, al éxito…no concibe cómo simplemente lo que resuelve es “no hacer nada” …

Simplemente es acompañar desde el estar, desde la presencia, desde respetar los tiempos del proceso.

Solo se necesita que ese dolor sea reconocido. Estar en presencia allí el tiempo que sea necesario.

Cuando estamos atravesando una situación donde adviene la muerte al inicio de la vida, no necesitamos que nos vengan a salvar, ni a rescatar, ni que nos hagan distraer, ni que nos den consejos, ni interpretaciones, ni que nos hagan pronósticos de un futuro mejor…

SOLO NECESITAMOS QUE NUESTRO DOLOR SEA VISTO Y SEA RECONOCIDO, SEA VALIDADO, RESPETADO, ACEPTADO, APROBADO, ACOMPAÑADO.

Cuando la gente dice “no sé qué decir”, quizás sea mejor que no diga nada, quizás nos toque escuchar, estar en silencio, tender la mano, dar un abrazo, o simplemente permanecer a su lado sin contacto físico, a su lado, pero en silencio.

A todos nos ha tocado, o nos va a tocar atravesar situaciones de dolor, y la idea de estos encuentros, es con el propósito que nadie más tenga que vivir su dolor en soledad y aislamiento.

La tristeza es una emoción que, para ser gestionada, para su correcta gestión necesita ser compartida, ser acompañada, validada, comprendida, aceptada…

Simplemente has que sienta tu presencia y el PERMISO PARA QUE LO VIVA A SU MANERA, QUE SIEMPRE SERÁ LA FORMA EN QUE SE PUEDA ATRAVESAR DE ACUERDO A SU CONTEXTO, CON SUS VARIABLES, Y SUS CIRCUNSTANCIAS. Y SERÁ LO POSIBLE PARA QUIEN LO ATRAVIESE…

CADA UNO A SU MODO…

Lic. María Andrea García Medina.

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