Día del padre

Día del Padre

Hoy también es el Día del Padre.

Y hay hombres que aman en silencio.
Hombres que aprendieron a ser padres
cuando una vida pequeña comenzó a crecer en sus sueños,
en sus conversaciones,
en los nombres elegidos,
en los proyectos compartidos,
en la emoción de imaginar un futuro.

Hay padres que sostuvieron una ecografía entre sus manos
como quien sostiene un universo entero.
Padres que hablaron a través del vientre,
que esperaron,
que protegieron,
que amaron.

Y también hay padres cuyos hijos murieron demasiado pronto.

Algunos partieron antes de nacer.
Otros vivieron apenas un instante,
un suspiro,
un abrazo.

Y sin embargo,
el amor no se mide en tiempo.

La paternidad no desaparece con la muerte.

Porque un hijo no deja de ser hijo
cuando deja de estar físicamente presente.
Y un padre no deja de ser padre
porque sus brazos hayan quedado vacíos.

Ellos también han perdido noches imaginadas,
cumpleaños por celebrar,
primeras palabras,
primeros pasos,
abrazos que nunca llegaron.

Han perdido futuros enteros.

Pero no han perdido el vínculo.

Hoy queremos nombrarlos.
Reconocerlos.
Honrarlos.

Porque existen padres que llevan a sus hijos en la memoria,
en el corazón,
en los gestos cotidianos,
en el amor que sigue buscando un lugar donde expresarse.

A todos los padres que atraviesan el duelo por la muerte de un hijo,
a quienes sostienen una ausencia que el mundo muchas veces no ve,
les decimos:

Su paternidad es real.
Su amor es real.
Su hijo existió.
Y ustedes son, y serán siempre, sus padres.

Con respeto, gratitud y memoria,
hoy también los abrazamos.

Feliz Día del Padre a todos los padres de brazos llenos y a todos los padres de brazos vacíos, porque el amor que funda una paternidad trasciende la presencia y también la ausencia.

Fotografía Norma Grau tomada del sitio web de Umananita

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