Podemos hablar de duelo en la IVE?

Luego de la conquista social de la legislación en nuestro país, necesitamos dar un paso más.

Porque el dolor por tener que atravesar una IVE es un dolor de todas y todos, de toda la sociedad. Y es una responsabilidad de todas y de todos también acompañar estos procesos.

A este dolor lo cargamos todos, lo llevamos todos, cómo a cualquier otra situación compleja a nivel social, la pobreza, la marginación, los desaparecidos, los excluídos del sistema por distinas razones.

Esto es nuestro también, y lo llevamos como sociedad, aún sin saber cómo es ese proceso social inconciente. Ningún dolor humano nos es ajeno.

Nos preguntamos ¿qué es un duelo ?

«Es un trabajo en el tiempo de elaboración del dolor producido por la ruptura o pérdida de un vínculo con una persona significativa. El proceso emocional post IVE nos va a plantear entre tantas preguntas, si hay o no un vínculo, en qué consiste esta vinculación.

Es importante ver que el tiempo por sí sólo, sin ese trabajo personal de elaboración de la pérdida y reconstrucción del sentido vital, no logra avanzar hacia una resolución.

Sabemos “que el tiempo, por sí solo no lo cura todo”. El tiempo nos da un espacio donde trabajar el dolor, y el tiempo de duelo suele ser largo (dependiendo de la magnitud de la pérdida), y pide una lentitud muy  a contracorriente de la cultura actual de la inmediatez y los resultados.

El tiempo requerido nos sitúa en un marco de proceso. En un proceso dentro del proceso general de la IVE.

No es el tiempo el que cura las heridas… es nuestro trabajo interior como proceso a través del tiempo.

Vínculo, vinculación.

Una de las claves para entender el duelo de la IVE es qué tipo de vínculo la mujer establece con este embarazo inesperado.

Según se haya vinculado la mujer con ese «ser en gestación» / «potencial de vida» , tendremos un trabajo de duelo u otro tipo de proceso, estaremos ante distintas variables de los duelos post-Ive.

  1. Si no existe ningún tipo de vínculo (si la mujer considera ese embrión como un conjunto de células) y no hay ningún tipo de creencia en contra ni entorno desfavorable, seguramente no habrá ninguna sensación de pérdida ni dolor que transitar.

     2.  Si no existe vínculo, pero las etapas previas han sido difíciles, sí que puede haber una sensación de pérdida de la posibilidad de ser madre en este embarazo en concreto.  En este caso el duelo debe ser un trabajo de reintegración de la experiencia en la propia narrativa vital.

Si observamos con atención, a veces nos encontramos con que la mente ha activado un mecanismo de negación de ese vínculo…

Con lo cual sí que tendremos que elaborar, más tarde o más temprano ese duelo. Estamos ante los llamados duelos no reconocidos, encapsulados que, como cápsulas que viajan en el tiempo, un día en el futuro se abren y revelan un dolor que nunca se quiso afrontar y un vínculo que nunca se llegó a reconocer.

Y esas situaciones suelen ser futuras maternidades y embarazos sí llevados a término (que despertarán memorias de lo que pudo haber sido), futuras pérdidas gestacionales naturales o   problemas de infertilidad…entre otros descenlaces posibles.

   3. Si existe dicho vínculo, es decir: si se reconoce al ser en gestación como un hijo en camino.

Es decir si hay una representación subjetiva de vínculo materno filial, nos encontramos en un escenario no poco común y que plantea un trabajo difícil de duelo.

En este caso podemos hablar que este tipo de duelo:

  1. Múltiple: se produce una pérdida del considerado hijo en gestación, pero también esta pérdida irá acompañada de un perderse la mujer a si mísma (se rompe un vínculo, una conexión con su ser esencial) y en múltiples circunstancias se producirán pérdidas colaterales con el impacto emocional de la experiencia, con todo lo que la mujer atraviese en el antes, durante y después. Duelo dentro de otros duelos. Una sumatoria de duelos reales y simbólicos.
  • Prohibido y clandestino: y aquí entramos en el total desamparo en el que se encuentra la mujer. Si en la sociedad en la que vive el aborto es legal y hay una amplia base social y cultural a favor de la IVE, dicha mujer en la mayoría de los casos no va encontrar empatía social ninguna respecto a su dolor ni va a compartir sus sentimientos por miedo a ser desautorizados. Si la sociedad que la envuelve es de fuerte creencias antiabortistas y además es ilegal, dicha mujer no sólo no encontrará empatía social sino una clara condena institucional que la ponen al margen de la ley y de la sociedad. En ambos casos el aborto queda como algo que se vive en la más completa soledad, aislamiento y culpa sin posibilidad de encontrar expresión a todos esas emociones o sentires, que no podrá expresar ni compartir, con el riesgo de llegar a duelos patológicos o al llamado trauma post-aborto.

Gracias Eva Puig, por iluminarnos entre tanta «conspiración de silencio» y en una «tierra de nadie».

Artículo escrito en colaboración con Eva Puig, querida amiga y filósofa española, autora de «Cartas íntimas tras un aborto voluntario». Y de un poemario con ilustraciones sobre la IVE a ser publicado proximamente.

El objetivo de este artículo es abrir un espacio de reflexión sin juicios de valor, simplemente abrir un espacio de sensibilidad, empatía y comprensión. Al servicio de acompañar a quienes así nos lo requieran con una mirada compasiva, inclusiva, al servicio de la sanación.

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