Es una misma mujer, que a lo largo de toda su vida puede atravesar las dos experiencias… Sólo que una queda sepultada…


La sociedad se ha polarizado frente al tratamiento de la futura ley en el Congreso. Lejos de abrirnos para flexibilizar nuestras posturas, buscar información, empatía, resonancia, comprensión… Pareciera que al revés nos hemos enfrentado, nos hemos alejado más, y cada lado se ha vuelto más intransigente. 


Frente a los comentarios que hemos recibido por fb luego de un posteo, me veo en la necesidad de realizar estas aportaciones para ayudar a pensar, y encontrar lo que tienen en común las posturas, pero por sobre todo «humanizarnos». Repito una y cien veces «Todos estamos a favor de la Vida».


No se trata de «asesinar», ni de «matar», ni de los «juicios de valor» que han vertido, cargados de ira, desprecio, con la intención de insultar. Siendo una problemática que nos concierne a tod@s.

No podemos tratar a nuestras hermanas como «abortistas» o «asesinas», quizás detrás de los pañuelos verdes haya mucho más que lo que se ve… 


El tratamiento del tema se viene pidiendo hace muchos años, y fueron desoídas, ignoradas, ninguneadas, malentendidas… Ese resentir es un campo de energía, que junto con las demás formas de violencia de género, sumada la violencia obstétrica,  y de muchos sectores de la sociedad, evidentemente va a dar lugar a lo que vemos en las manifestaciones.  

Se ha producido lamentablemente una polarización mayor, de intolerancia,  se reciclan las distintas formas de violencia, de fundamentalismo, lamentablemente desde sectores extremistas de ambos lados.

Quizás vos no lo tuviste que atravesar, pero quizás tu abuela, tu madre, tu hermana, tu amiga, tu vecina, tu hija, tu nieta…  Y si no te enteraste es por tu negación de la realidad… Quizás vos misma, y no te lo has podido perdonar… 

Aprovechamos este momento para aclarar que todas las experiencias de corta vida en el vientre de una mujer son memorias de dolor, y todas merecen ser sanadas en algún momento…


En la mayor parte de los casos, con el tiempo vuelve la memoria, el arrepentimiento, la culpa, duelos encapsulados que trabajan como tumores silenciosos toda una vida, que con otros factores de estrés desencadenan enfermedades auto-inmunes, oncológicas, depresiones, sintomatologías que hacen estragos en la vida de la mujer y su familia. 

Hemos escrito muchas notas en el blog donde profundizamos en el tema. Por ejemplo, la interrupción como un patrón de repetición del clan familiar, en esta o en otras generaciones, por secretos familiares.

«Quién elije detrás de la elección de cada mujer? » Donde una mujer se ve llevada a tomar una decisión que no es de ella, sino por la presión de todo su entorno, que no puede acompañar esa gestación. Amenazas de abandono de la familia, pareja, laboral… 

Y si fuera una decisión propia, es una encrucijada existencial, tan dramática, de tal envergadura. Una verdadera bisagra, un antes y un después en la vida de la mujer, donde la decisión que recae sobre ella, quizás no es lo mejor sino lo posible que puede hacer en ese momento. Se le imprime a la mujer el mayor peso del costo emocional por la responsabilidad, cuando la responsabilidad es de a dos, de ambos, hombre y mujer. Y la responsabilidad en sentido amplio es de todos de la sociedad en su conjunto. 

En mi experiencia clínica de más de 30 años de consultorio, una misma mujer a lo largo de toda su vida puede atravesar los dos tipos de pérdidas. La del aborto no se recuerda fácilmente, por el estigma social, la vergüenza, todo un paradigma condenatorio.

Esas mujeres luego sufren pérdidas gestacionales reiteradamente sin asociar y sin que la medicina las ayude a comprender la profundidad de la problemática, que es bio-psico-social y transgeneracional.
Así que pedimos respeto, información… 


Y como dijo un gran maestro de la historia de la humanidad… «él que esté libre de pecado, que tire la primera piedra…»

De lo que hemos venido todos a aprender a esta vida, es del Amor Incondicional… De la compasión, del perdón, de la reconciliación, de la empatía… Cuánto más tiempo en la historia de la humanidad vamos a necesitar …? 

Ya hemos vivido demasiadas guerras en nombre de Dios,  en nombre de altos ideales… Ahora otra guerra fría… en nombre de los que estamos o no estamos a favor  de la Vida…? 

Detrás de este  falso debate, busquemos que es lo que nos «hermana», qué nos fraterniza, por donde podemos acercarnos… no somos enemigos… Somos las mismas mujeres que debemos poder sensibilizarnos, abrir la mente, el corazón… 

Gracias a todos por acompañar estas reflexiones…

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