31 de agosto | Día de la Persona Embarazada y de la Obstetricia

Fisiología, cuidado y acompañamiento durante la gestación y el nacimiento

El embarazo y el nacimiento son procesos profundamente fisiológicos, atravesados también por transformaciones psíquicas, vinculares y familiares.

Cuidar implica reconocer esa complejidad sin perder de vista algo fundamental: proteger la fisiología también es una forma de cuidado.


La fisiología como punto de partida

El embarazo y el parto no son, en sí mismos, enfermedades que deban ser intervenidas permanentemente.

Son procesos fisiológicos que requieren cuidado, observación, acompañamiento y respeto por sus tiempos y particularidades.

En este sentido, la función de las obstétricas es fundamental: acompañar la evolución fisiológica del embarazo, trabajo de parto, nacimiento y puerperio, reconocer oportunamente las situaciones que requieren intervención y favorecer, cuando las condiciones lo permiten, el desarrollo de procesos respetuosos y seguros.


Cuidar la fisiología también es cuidar la experiencia

Desde la Psicología Perinatal, podemos aportar a la comprensión de las transformaciones psíquicas y vinculares que acompañan estos procesos.

La Obstetricia y la Psicología Perinatal, junto con las demás disciplinas que participan del cuidado, pueden construir una mirada interdisciplinaria que contemple cuerpo, fisiología, subjetividad, vínculos y contexto.

En este Día de la Persona Embarazada y de la Obstetricia, celebramos especialmente a quienes acompañan estos procesos y reivindicamos una atención que pueda intervenir cuando es necesario, pero también saber observar, esperar, acompañar y confiar en la fisiología cuando esta puede desplegarse.

Porque cuidar no siempre significa intervenir.
A veces, cuidar es proteger aquello que sabe suceder.

Hablar del embarazo y del nacimiento implica, antes que nada, reconocer que estamos frente a procesos fisiológicos.

La fisiología no significa ausencia de riesgos ni implica prescindir de la medicina. Significa comprender que existe un proceso corporal que tiene su propia dinámica y que el cuidado también consiste en protegerlo, observarlo y acompañarlo, interviniendo cuando las circunstancias lo requieren.

En este sentido, la función de las obstétricas ocupa un lugar fundamental. Su formación específica les permite acompañar los procesos fisiológicos del embarazo, parto, nacimiento y puerperio, reconocer desviaciones de la normalidad y articular con otros profesionales cuando se necesita una intervención especializada.

Desde la Psicología Perinatal, aportamos otra dimensión inseparable del proceso: las transformaciones psíquicas, emocionales, vinculares y familiares que atraviesan la gestación y el nacimiento.

Porque cuerpo y subjetividad no transitan caminos separados.

Por eso, el verdadero desafío del trabajo interdisciplinario no es sumar intervenciones, sino construir una mirada capaz de reconocer cuándo intervenir y cuándo acompañar; cuándo actuar y cuándo esperar; cuándo transformar y cuándo proteger la fisiología para que pueda desplegarse.

Cuidar también es saber acompañar aquello que no necesita ser intervenido.

En este día, celebramos a las personas gestantes y reconocemos especialmente a las obstétricas, cuyo trabajo cotidiano resulta esencial para una atención respetuosa, segura e integral.

Y también deseamos agradecer la sensibilidad de las obstétricas, también llamadas parteras cuando cumplen la labor de acompañar a los nacimientos sin vida, o cuando la vida se detiene en el canal de parto, o posterior al nacimiento.

Ustedes son las guardianas del umbral y lo hacen con el amor y la dedicación, aún sin la formación profesional en duelo, con todo lo que implica «poner el cuerpo» en la muerte temprana.

A ustedes, todo nuestro reconocimiento.

A las mamás y a las familias, todo nuestro respeto por su dolor.

María Andrea García Medina

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