Acerca del acompañar el dolor

Cuál es la oportunidad que nos da el duelo?

Porqué es vital trabajar el duelo?

Después del shock inicial, y de los primeros momentos, donde la angustia es extrema, la desesperación, el estrés traumático, la confusión, el “no puede ser”, del “porqué a mí…»

Después de todas las preguntas, de todos los porqués. Del duelo de saber que no hay demasiadas respuestas…

Después de la vivencia de devastación y de locura… De un dolor nos puede llevar a una especie locura transitoria… Esa locura que sólo las mujeres conocemos….

En ese umbral de vida y muerte, de muerte y resurgimiento, allí en medio de una neblina confusa, se encuentra el momento de mayor transformación, como un portal de “iniciación”, un “despertar de conciencia”…

En la total conmoción: el despertar más profundo, cómo el primer rayo de sol del amanecer luego de la noche más oscura.

Se convierte en una poderosa oportunidad de abrir una puerta a un crecimiento que no se puede equiparar a otra oportunidad así en toda su vida…

Podemos ver también estas bisagras de oportunidad en las grandes pruebas existenciales, cómo lo son las crisis y las pérdidas en sentido amplio.

Sin embargo, la mujer con la sensibilidad agudizada por el puerperio, sumada una vulnerabilidad casi extrema, toca un límite que no había conocido hasta ahora en toda su vida.

Permitir su trabajo de duelo, acompañar su tiempo interno, respetar su dolor, abrumador por el cansancio y agotamiento en el que se encuentra…

Paradógicamente, en ese umbral de vida y muerte, se conecta a una fuerza mayor…

Quizás… una posibilidad de reencuentro, de reconexión…

Desde donde alumbrar un espacio de nido…

Volver a gestarse, esta vez a sí misma y para sí misma.

Algo en ella emerge de si misma, un potencial hasta ahora desconocido…

Comparto ahora el testimonio de una madre con la cual estamos compartiendo su trabajo de duelo.

“El regalo de este hijo que partió fue un despertar… Me trajo a la conciencia sobre el presente cómo jamás lo había vivido hasta ahora…

 El regalo más grande fue volver a mí”  

Leslie, mamá de Milo y León.

Gracias Leslie por brindarme la posibilidad de acompañarte. Un tesoro tu proceso.

Todos los testimonios y relatos convergen en el mismo sentido, la revinculación con el bebé desde un amor que trasciende este plano…

Un amor que es pura potencia de vida, que las impulsa, que les da la fuerza, por ellos y en su nombre eternamente…

María Andrea García Medina

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