Gracias Mariela, gracias Bautista Ezequiel

Testimonio Mariela
«Recuerdo que tenía 21 años, fue un viernes 23 de octubre del 2006.
Sebastián me decía que me haga el test, yo tenía un atraso, pero no me animaba. En ese momento tenía dos compañeras en el trabajo, una no podía tener hijos, la otra estaba embarazada.
El tuvo que comprar el evatest. Yo no le podía decir a nadie de mi atraso, tenía miedo. Cuando me hice el test, no me imaginaba el resultado, salí del baño llorando, no podía parar de llorar.
Apenas pude, se lo comenté a mi hermana y ella me dijo “qué boluda”, no me lo voy a olvidar más. Se lo comenté a mi mamá y me preguntaba “porqué lloras tanto?”, yo pensaba, cómo se lo explico a mi papá…? Mi mamá se puso super feliz.  En ese momento mi hermano menor, Sebastian, tenía 10 años, y me hizo unos dibujitos del bebé.
Se lo contamos a mis suegros, ellos estaban contentos, me llamaban todos los días. Iba a ser su primer nieto. A su vez yo pensaba “esto no es lo que yo quería para mi vida…” Recuerdo que ellos de la felicidad me decían “Hay guacha, nos vas a hacer abuelos…” Yo el lunes tenía turno con el ginecólogo, fue mi primera vez, hasta ahora no había ido nunca al ginecólogo. Fui para pedirle un análisis de sangre, yo sabía que iba a dar positivo. Fui con mi hermana a su casa y luego me acosté. En la visita al ginecólogo le conté que hacía poco me había vacunado contra la rubiola, al médico se le transformó la cara. El tipo después de felicitarme, cambió el discurso, me dijo, sos joven y tenés toda la vida por delante, vas a poder ser mamá cuando quieras. Nos dijo que podría nacer con malformaciones y que incluso había riesgos de perder el embarazo. Me acuerdo que me fui a googlear todas las consecuencias de la rubiola en la gestación, mucha información, nada bueno. Al toque todo el mundo se entera. Sebastian mi pareja, me decía que yo estaba obsesionada con tener un hijo enfermo. Yo me sentía mal todo el tiempo, y mal físicamente. Por la cabeza jamás se me cruzó la posibilidad de abortar. La madre de mi novio, encima, es ultracatólica, se reunían a rezar el rosario por la salud del bebé.
Recuerdo que me quedaba a dormir en su casa, me sentía mal físicamente, y le pedí a Sebastian que me lleve a la guardia, él no quizo, y me llevo su madre, mi suegra. No me pudieron dar nada, solo reposo. Recuerdo que también mi suegra fue a ver a la virgen de San Nicolás,  me trajo una medallita. Es la virgen de la futura mamá. Empecé a sentir la distancia con Sebastian y comenzaron las discusiones. Me fui a mi casa. El me agobiaba diciendomé que yo quería tener un hijo enfermo, y yo le decía que tener un hijo es una bendición, enfermo o sano, es una bendición.
Sebastián sufría mucho, porque él tenía un hermano discapacitado. Recuerdo los enojos, las distancias, las discusiones. Recuerdo que le puse en un mensaje de celular, que “nosotros” lo amábamos… y lo extrañábamos…” El no contestó … Después el me dijo que yo me las podía arreglar sola sin él… Durante 5 días no me llamó ni un solo día por teléfono. Fue una eternidad. Me acuerdo que mi hermana, ese viernes me dijo de salir, y yo pensé es mi última salida, salimos.
El domingo recibo un mensaje de Sebastian diciéndome lo mismo, que podía vivir sin él, pero que le devolviera sus objetos personales, un buzo y una calculadora.
Mi suegra me llamaba todos los días. En esos días, Sebastian me llama, me pasa a buscar y vamos al Plaza Oeste, a conversar, ese domingo él me dejó, ese día decidí sacarmeló. Me cuerdo que él me confesó que había ido a bailar, lo odié tanto, le rebolee el buzo, me levanté y me fui caminando llorando hasta mi casa, caminando bajo la lluvia. Yo le dije que me lo iba a sacar.
El me llamaba y yo no lo atendía. Un día me cruza con el auto, y me lleva a su casa, el despertó a su madre y a su padre para que los salude, ahí me dí cuenta que él había actuado bajo la presión de sus padres.
Me acuerdo, que mi hermana me sacó un turno para el día 13 de noviembre, un miércoles en San Justo. Me acuerdo que me podía acompañar una sola persona.  El no me quiso acompañar , y lo pagué yo con un dinero que había cobrado de una indemnización reciente. Me acompañó mi hermana. Antes de entrar a quirófano lo veo que llega, cuando nos vemos, apenas me saluda, discutimos y él se fue…
No me acuerdo nada más, pero cuando me desperté me llevaron a casa en un remise. El médico me puso un diu. En mi casa, mi familia no quería que me lo saque, y cuando se enteraron, mi mamá estaba tan enojada, después de eso me hechó de mi casa. Ya era fin de año, no tenía donde ir, salí a buscar trabajo. Después del aborto, nos arreglamos, y yo empiezo a ser mala con él. En enero me fui a vivir con mi abuela paterna, yo no podía conseguir trabajo. Salimos unos días nada más, me dejó por mensaje de texto. Yo no le quise contestar. Empecé a estudiar en la Universidad de la Matanza y comencé a ver a un ex novio mío que salí durante 5 años que me pegaba… En eso yo empecé a trabajar en un supermercado, y lo veo pasar por la calle de la mano con una chica…
En abril, empiezo la facul en Morón, y me voy a vivir con mi hermana. Después encontré un departamento y me fui a vivir sola en el 2008. Yo me imaginaba una cuna en ese lugar y pensaba que podría estar viviendo con mi hijo. Me acuerdo que vivía sola y lloraba todas las noches. Desde el 2006 al 2008 me la pasé llorando, noches enteras, la vida… Se hubiera llamado Bautista Ezquiel, me pregunto cuando va a volver? No quiero a otro, lo quiero a él. Yo lo busqué muchas veces al padre de mi hijo, le mandé mails, lo llamé por teléfono, nunca me contestó. Recién nos pudimos encontrar en el 2012, recién  6 años después …”

Después de recordar y reconstruir la experiencia, hicimos una meditación y una visualización. Fue un momento muy conmovedor, porque Mariela había invocado a su hijo por mucho tiempo y lo había llorado en soledad durante dos años, (2006 al 2008 aproximadamente) Luego refiere que siempre lo recordaba, pero sin la crisis de llanto que la acompañó esos primeros dos años. Así que cuando le ofrecí, conectarse con la esencia espiritual de su hijo, inmediatamente me dijo que sí. Y se entregó totalmente al trabajo de relajación, y visualización. Hicimos una técnica de psicodrama y constelación. Luego hicimos la bendición, el bautismo, y las oraciones de liberación.
 Ella tuvo en sus brazos a su hijo Bautista Ezequiel, esta vez volvió a llorar, pero no de tristeza, sino de felicidad… Lo abrazó, lo acunó, lo contempló… lo reconoció… y también le pidió perdón…
Y se dio la oportunidad de escuchar a su hijo, que sorprendentemente, le dijo: “No tengo nada que perdonarte mamá  porque te amé desde el primer momento en que te conocí…, yo fui creciendo por el amor que me fuiste dando día a día, vos me das vida… Sos la mejor mamá del mundo… yo te veo como sos mamá, que brillás… “
No recuerdo más, dejé de tomar nota, fue un llanto ahora compartido, fue una hermosa experiencia para mi acompañar a Mariela en su proceso, después de 10 años, pudo recuperar a su hijo. Cada vez que habla de él se le ilumina el rostro, se ríe y se emociona.
 Y ahora se da también la posibilidad de abrirse a soñar con la maternidad como futuro proyecto, la cual tenía negada, y bloqueada por el duelo que no había podido realizar en su momento. Duelo que fue complejo  por la doble pérdida, su embarazo adolescente, soltera,  el abandono de su pareja, junto con la expulsión de la casa de sus padres.
Sigo trabajando con Mariela, está muy plena, finalizó su carrera universitaria, vive sola, está en pareja, y sueña con volver a ser mamá, reconstruyendo sus vínculos. Y me ha prometido escribir la carta a su hijo Bautista Ezquiel.
 

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