Pascua: Un llamado a renacer en un mundo en transformación

En este día de Pascua, celebramos la resurrección de Jesús, que simboliza renacimiento y renovación.

¿Qué sucede cuando la vida nos enfrenta a la muerte de un ser querido, especialmente cuando se trata de un bebé fallecido?

El duelo gestacional y perinatal es un camino doloroso que muchas familias recorren en silencio.

La palabra «Pascua» proviene del hebreo «Pesaj», que significa «pasaje» o «rito de pasaje«. Es un recordatorio de que la vida es un viaje de transformación, un pasaje de un estado a otro. En este sentido, la Pascua es un símbolo de la transición, del paso de la oscuridad a la luz, de la muerte a la vida.

La conexión entre el duelo personal y el duelo colectivo es profunda. Ambos nos invitan a mirar hacia adentro, a enfrentar nuestras sombras y a encontrar un nuevo sentido de propósito y significado. Somos parte de algo más grande…

La Pascua nos recuerda que la vida es un ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento, y que cada fin es un nuevo comienzo.

En este sentido, el duelo gestacional y perinatal puede ser visto como una metáfora de este proceso de transformación que estamos viviendo a nivel global, puede ser un llamado a reflexionar sobre el valor y el sentido de la vida, y a cuestionar nuestras prioridades y valores.

El planeta Tierra y la humanidad están en un momento de gran transformación, metafóricamente atravesando un «parto cósmico», frente a un portal, el umbral donde la vida y la muerte están juntas… donde se abre ese «misterio» mayor del cual todos provenimos y hacia donde vamos.

En un parto hay dolor y también se alumbra esperanza. Representa un pasaje hacia un nuevo ciclo, donde la humanidad pueda renacer en armonía y respeto hacia si misma y hacia las distintas formas de vida.

Que este día de Pascua sea un recordatorio de la promesa de un nuevo comienzo, y que podamos encontrar la fuerza para seguir adelante, incluso en medio de tanta oscuridad.

«La Pascua es un recordatorio de que la vida es un viaje de transformación
donde lo viejo debe morir para que lo nuevo pueda nacer
Es un llamado a dejar atrás el miedo y la separación
y a abrazar el amor y la unidad como la fuerza fundamental del universo»

«Para que la fuerza de la vida vuelva a estar al servicio del amor y de la vida».

Abrazando la dualidad, quizás vida y muerte ya no sean una polaridad sino una nueva integración, y estemos renaciendo a una nueva conciencia, de una percepción hacia otras dimensiones más espirituales de la vida.

Al servicio del destino colectivo.

Te invitamos a abrir tu corazón, a respirar y a tomar conciencia y gratitud por el regalo de la Vida.

Lic María Andrea García medina

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