Se están por cumplir nueve años del nacimiento de “Acunando la luna, despertando al sol, mi primer libro”, mi primer “hijo” literario.
Fue concebido con la intención de sanar e integrar múltiples aspectos de mi historia personal: mi maternidad, la compleja relación con mi madre y la búsqueda de comprensión de tantas gestaciones interrumpidas y muertes tempranas presentes en mi árbol genealógico, en mi sistema familiar.
Me releo y me veo 10 años atrás en una versión más mística y espiritual, hoy sigo siendo la misma en esencia, transformada por la vida misma. Tenía 52 años cuando commencé la escritura, y ahora 62 años con actualización académica en psicotraumatología y 10 años más de experiencia en estos procesos de acompañamiento. Hoy más integrada, abrazando todas las que fuí, la que soy y la que seguirá en transformación.
En este camino, agradezco profundamente a Bert Hellinger, mi gran maestro de la filosofía sistémica, quien me permitió dar valor a esta búsqueda, aceptar todo tal como fue, y respetar —asintiendo— los destinos de mi sistema familiar.
Deseo agradecer también la cálida bienvenida que el libro tuvo en tantas familias, colegas y en el público en general, no solo en Argentina, sino en toda la comunidad de habla hispana. Acunando llegó como un proyecto colectivo, tejido con las voces de los testimonios, y así fue desplegando sus alas: se abrió camino y siguió abriendo nuevos caminos en mi propia vida.
A partir de su publicación nacieron nuevos proyectos. En el año 2020, durante la pandemia de COVID-19 y en pleno confinamiento, se gestó la Escuela de Formación en Duelo Gestacional y Perinatal, con una plataforma educativa de excelencia que ha promovido la formación de cientos de profesionales de la salud.
El lema de nuestra Escuela es: “Sanando las heridas de la maternidad, para que la fuerza de la vida vuelva a estar al servicio de la Vida”.
Junto con la primera camada de egresadas nació el documental Las voces del duelo, disponible en YouTube, que fue presentado en las Jornadas Plurinacionales de Salud Comunitaria en noviembre de 2020, junto con la presentación del libro.
Gracias a este documental se gestó la Red Transdisciplinaria en Duelo Gestacional y Perinatal, conformada por colegas egresadas de la formación: una red orgánica, tejida desde el amor y la necesidad de abrir conciencia, sensibilidad y visibilidad sobre una temática dolorosa, históricamente silenciada, clandestina y tabú dentro de la maternidad.
Hoy esta red está por cumplir seis años y continúa creciendo con la incorporación de nuevas egresadas de nuestra Escuela. En este tiempo hemos realizado campañas de difusión, acompañado procesos legislativos en Argentina y otros países, colaborado en la creación de protocolos y guías de buenas prácticas para instituciones de salud, y presentado trabajos en talleres, jornadas y congresos.
Asimismo, hemos abierto espacios en redes sociales para la publicación de testimonios y relatos de las familias, generando contenidos y gestando espacios de acompañamiento —verdaderas tribus— para personas gestantes, madres, padres y abuelos.
Desde el año 2020, desde la Red Transdisciplinaria, venimos realizando talleres de sensibilización, y a partir del año 2025 venimos realizando talleres de capacitación destinados al personal sanitario, con una excelente convocatoria y una devolución muy valiosa por parte de los profesionales de la salud.
“Acunando la luna” fue abriéndose camino no solo como literatura sobre el duelo, sino también como semillero de proyectos, en respuesta a la necesidad de seguir expandiendo y jerarquizando este campo transdisciplinario del duelo gestacional, perinatal y neonatal.
Es necesario mencionar que en diciembre 2020 fué sancionada y reglamentada la ley nacional 27610 de acceso voluntario a la interrupcion del embarzo, y que en septiembre del 2023 fué sancionada, aún no reglamentada la Ley 27.733 que establece los procedimientos médico-asistenciales para la atención de mujeres y personas gestantes frente a la muerte perinatal. No todas las provincias han adherido y varias ya tienen su propia legislación. Avances muy importantes en la legislación de nuestro país, y de tantos países de Latinoamérica.
El avance en la legislación es sumamente importante, sin embargo sabemos que se requieren políticas públicas en el ámbito de la salud que respalden y garanticen el respeto por los derechos de las familias. Se requiere también una transformación del paradigma del modelo biologicista de la medicina hegemónica, un cambio de conciencia y sensibilización de los profesionales de la salud.
Deseo realizar dos aclaraciones importantes. Cada vez que utilizo el término “no nacidos”, respondo a la terminología vigente al momento de la primera publicación del libro. Actualmente, y por respeto a las familias, hemos modificado nuestra forma de expresarnos: hoy sabemos que todos los bebés nacen, y hablamos de nacimientos sin vida.
Del mismo modo, cuando me refiero a madres, padres, mujeres, varones, femenino o masculino, no busco excluir a las identidades no binarias, sino describir ciertos modos de procesamiento emocional desde estereotipos de género que aún se encontraban vigentes al momento de la publicación original.
Sabemos hoy que la sensibilidad, el amor y el dolor emocional se manifiestan de múltiples maneras, más allá de las categorías de género. Reconocer la diversidad cultural, la historicidad y la subjetividad propia de cada persona es fundamental: cada proceso de duelo es singular y único.
Quiero también enfatizar la importancia de la fotografía en el duelo, herramienta sobre la cual, al momento de la primera edición, no contábamos con tanta evidencia. Hoy, la fotografía en duelo se ha convertido en un recurso indispensable para reconocer la existencia de estos bebés que han partido tan tempranamente, así como la de maternidades, paternidades, abuelidades y lazos fraternos invisibilizados por la sociedad.
En Argentina contamos actualmente con la Red de Fotografía en Duelo Saudade, fundada por Tamara Costanzo, docente de nuestra Formación y militante incansable de esta causa.
Agradezco profundamente la confianza de los lectores de Acunando, de las familias que hemos acompañado a lo largo de estos años, de los colegas que se fueron sumando a la Escuela de Formación y de las compañeras de la Red Transdisciplinaria.
De este modo, hoy celebro junto a ustedes la segunda edición de Acunando la luna, despertando al sol, con el anhelo de que continúe abriendo nuevos caminos hacia una conciencia más sensible y respetuosa, y que siga formando a quienes necesiten una mirada humanista e integradora al servicio de las familias en duelo.
Muchas gracias.
María Andrea García Medina